Tratado del Pan nuestro de cada día

Los fragmentos y el número de páginas pertenecen a la obra JUAN FALCONI, 1596-1638, ANTOLOGIA DE TEXTOS. Estudio preliminar y edición de Antonio García Megía y María Dolores Mira y Gómez de Mercado, Universidad de Almería, Servicio de publicaciones, 2009

Tratado del Pan nuestro de cada día

Esto es,  el Santísimo Sacramento del  Altar. Ordenado por el mismo Señor y mandado pedir en el padrenuestro como nuestro pan cotidiano. Enseñándolo así la Escritura, concilios, santos y Doctores de la Iglesia (pp. 133-194)

Advertencia al lector

Dos cosas advierto al piadoso lector. La primera,  que no se ponen los lugares de la Escritura, concilios y santos en latín, por no interrumpir la lectura al que no lo entiende, y porque si el que los lee es docto y leído, ya los habrá visto, o los podrá ver, pues van citados en qué parte están, en sus originales, y si no es docto, bástele dar crédito al que los ha estudiado y puesto ahí.

La segunda, que mi intento en esta obra es diferente del |VII, v. de otros autores, porque muchos lo que pretenden es sacar a luz alguna obra nueva añadiendo doctamente a lo que otros escribieron en aquella materia y mostrar en eso el parto y trabajo propio de su entendimiento. Pero yo, en este tratado de la comunión cotidiana, no pretendo sacar a luz doctrina propia, ni mostrar que esto sea mío, sino he querido resumir lo trillado, lo común y lo que dicen a una voz la Escritura, los concilios, los santos y los doctores,  de que pueden comulgar cada día todos los fieles que se sintieren sin pecado mortal, de tal manera que, de casi to- |VIII, r. -dos, van referidos sus mismas palabras. Y no me desdeño de que se vea que esta no es obra mía, sino resumen de las obras de los otros, y así el que lo topare y leyere lo atribuya a los autores que lo dijeron y enseñaron, y no a mí, pues yo no he hecho más que referir lo que ellos dijeron.

Y también quiero advertir al lector que repare bien en el título del libro, porque solo el sobrescrito prueba todo el intento. Porque si la comunión es el pan nuestro de cada día, según doctrina de muchos santos, y no se llama pan de cada domingo ni de dos veces a la semana, ¿por qué hemos de hacer pan de solos esos días y que los demás ayunen los fieles?

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