¿Quién es?

 

Desde muy pequeño demuestra poseer una gran inteligencia, racionalidad y deseos de aprender. Él aprende latín mientras los otros niños aprenden la Cartilla. Con 8 años comienza a tener  experiencias místicas centradas en la figura de Cristo. Con 10 años manifiesta su deseo de profesar como religioso, inclinándose siempre por la Orden de la Merced Redención de Cautivos, tal vez porque recuerda cuando vivían sobre la cárcel de la localidad granadina de Almuñécar siendo su padre Teniente Corregidor de la villa. Desde la casa oye el ruido de las cadenas y el lamento de los presidiarios en las celdas, tiene sólo 4 años, pero ama y desea paliar los sufrimientos de los presos. Profesa como mercedario en abril de 1612.

Siendo profesor admirado en la Universidad de Alcalá, solicita el regreso a la vida humilde del convento de Nuestra Señora de los Remedios en Madrid. Allí pasa horas y horas confesando y dando orientación y consuelo espiritual a cuantos acuden a él. Desde la nobleza a los siervos más humildes, a todos trata por igual. Nunca aceptó regalos, ni siquiera unas simples frutas que ayudaran a mejorar su salud.

Mientras medita sobre qué libro es el mejor para que un cristiano aprenda a orar, se le aparece un ángel que deja sobre la mesa una Cartilla infantil.  Comprende que para aprender a orar Cristo es Libro Vivo. Libro en el cual están escritos todos los tesoros de Dios y los fieles son los niños que deben aprender a leer en Cristo.  Para ellos escribe la Cartilla Primera para saber leer en Cristo, Libro de Vida Eterna, teniendo una gran difusión en la época.

Tras una penosa enfermedad sin expresar queja alguna, y después de pedir el perdón de todos a cuantos pudo ofender sin pretenderlo y musitando «Jesús mío, Dios mío», muere en olor de santidad el 31 de mayo de 1638. Reúne todos los requisitos exigidos por la Iglesia para una beatificación: caridad, virtudes heroicas y algún milagro probado después de muerto. En 1640 comienza el Proceso de Beatificación, cerrándose en 1645, pero hasta hoy, incompresiblemente, no ha sido aprobado. Quizás ha podido influir que el objetivo principal de la Orden de la Merced es la redención de todo tipo de cautivos y siempre ha faltado tiempo y medios para subsanar los pequeños problemas burocráticos que impiden la aprobación del Proceso. En nuestros días varios mercedarios durante su etapa de formación han realizado Tesinas, Tesis Doctorales y publicado libros sobre Falconi, pero “La mies es mucha, mas los obreros pocos”, y han dejado pospuesto sus facetas de investigadores para cumplir con el 4º voto mercedario: Redención de cautivos. Estos estudiosos, ante todo, son frailes mercedarios, entregados  en cuerpo y alma a los cautivos del siglo XXI. La investigación y el estudio quedan relegados ante las necesidades humanas y espirituales de los encarcelados, los niños de la calle, los sin papeles, los sin techo, los parados, los esclavos de las drogas… de todos los continentes.

Para conocer mejor cada faceta de la vida de fray Juan Falconi, pinchar en los apartados correspondientes.

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